❓ Preguntas y aclaraciones

Calidad y fidelidad de la traducción

Muchos traductores y consultores con experiencia preguntan lo mismo: si la Iglesia nativa traduce sin un consultor a su lado, ¿quién garantiza que la traducción sea fiel? Esta es nuestra respuesta: lo que sostenemos, y lo que reconocemos que sigue siendo un riesgo.

El déficit de consultores es real

Hay unos 284 consultores certificados en el mundo para más de 4.000 proyectos de traducción activos (Tim Jore, «From Unreached to Established: Church-Centric Bible Translation», unfoldingWord, 2024). No negamos ese problema. Tampoco creemos que la solución sea prescindir del conocimiento acumulado. La solución es trasladarlo.

El conocimiento de los expertos, capturado y multiplicado

Consultores y eruditos con décadas de experiencia en el campo trabajaron con muchos pueblos. Vieron los mismos patrones una y otra vez, y también lo que es propio de un solo pueblo. Ese conocimiento quedó plasmado en el Paquete de Recursos de Traducción: cada metáfora, cada figura literaria y cada dificultad recurrente está ya resuelta o explicada ahí. Quienes traducen no empiezan de cero ni reinventan ese conocimiento. Aprenden a usarlo.

A eso se suman dos traducciones del original, el Texto Puente Literal y el Texto Puente Simple. Juntas cubren lo que una sola traducción intermedia perdería en el proceso de doble traducción.

Quienes construyeron estos recursos no son improvisados. Son eruditos y misioneros con años de experiencia en el campo, muchos con doctorado, detrás de unfoldingWord.

La ayuda llega justo a tiempo. Quien traduce Tito 1:1 no necesita estudiar qué es un texto poético ni qué es una metáfora si ese pasaje no las tiene. Los recursos dan la ayuda exacta para el libro, el capítulo y el versículo, sin exigir que el traductor aprenda de antemano más de lo que ese momento necesita.

No es un atajo alrededor de la consultoría tradicional. Es esa misma consultoría, capturada y multiplicada para que llegue a más gente de la que un solo consultor podría atender en toda su vida.

El camino de un recurso antes de llegar a la Iglesia

El proceso se enseña en el curso «El Flujo de Creación de Recursos (FCR)». En resumen:

  1. Hermanos muy preparados en griego, hebreo, arameo y teología, consultores de traducción bíblica y misioneros con años en el campo, preparan el material desde los idiomas originales al inglés.
  2. Ese material pasa por un paso de adaptación al español o al portugués.
  3. Después pasa por un paso de afinación o validación. Participan nuevos expertos en las lenguas originales que son hablantes nativos de español o portugués. Ellos revisan el paquete completo frente al idioma original, para reducir justamente el problema de la doble traducción.

Al final, quien traduce recibe un paquete que le permite traducir con fidelidad sin necesitar él mismo el conocimiento de los idiomas originales, porque ese conocimiento ya fue plasmado ahí por quienes sí lo dominan.

Los pastores y líderes de la Iglesia nativa no reemplazan a esos expertos. Verifican otra cosa: que el texto sea claro, natural y fiel en su propia lengua, la que ellos conocen mejor que nadie.

Los facilitadores

Los traductores no están solos. Los acompañan personas o misioneros que llamamos facilitadores y que resuelven sus dudas de forma personal. No tienen la disponibilidad de un consultor a tiempo completo. Pero los recursos incluyen también herramientas tecnológicas que bastan para resolver la mayoría de las dudas, y cuando la duda es más específica, se consulta al facilitador en el momento en que ocurre: por internet cuando es posible, o en la siguiente visita o reunión cuando la comunicación es limitada.

A veces el facilitador tampoco tiene la respuesta. Entonces funciona como un puente hacia consultores más experimentados que pueden responder mejor esa pregunta concreta.

Lo que reconocemos

No existe una traducción perfecta desde el primer intento. Martín Lutero revisó su traducción al alemán varias veces, y aún hoy se siguen corrigiendo errores doctrinales serios en versiones existentes, muchas veces gracias al descubrimiento de manuscritos más confiables.

Por eso no negamos que puede haber errores doctrinales en las traducciones de los equipos indígenas, ni siquiera con los mejores recursos. Tampoco pretendemos que estos recursos sustituyan a un consultor experto presente. Sostenemos que ponen en sus manos mucho más de lo que tuvieron los primeros traductores de la historia de la Iglesia, y que ese conocimiento se construyó sobre lo que Lutero y muchos traductores posteriores aprendieron.

No esperamos perfección inmediata. Esperamos fidelidad progresiva, con la Iglesia revisando su texto a lo largo del tiempo, y confiamos en que el Señor guiará a su Iglesia en cada pueblo.

Fuentes

  • Tim Jore, «From Unreached to Established: Church-Centric Bible Translation», unfoldingWord (2024).
  • Tim Jore, «The Christian Commons: Ending the Spiritual Famine of the Global Church», unfoldingWord (2013).
  • Perry Oakes, «Equipping the Global Church to Translate the Bible into Its Own Language», Journal of the Baptist Center for Theology and Ministry (2015).
  • Flujo de Creación de Recursos (FCR) de Idiomas Puentes: curso «El Flujo de Creación de Recursos (FCR)».

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